Mentalidad ejecutiva

Tres frases que te hacen sonar junior aunque no lo seas

Tres errores comunes en el primer trabajo son frases: lo que tú digas, una preguntita y es que yo pensé. Qué decir en su lugar.

Timina Galindo Guasti Timina Galindo Guasti Fundadora de No venía en el plan 21 de septiembre de 2026 3 min de lectura

En quince años en empresas de pagos y ecommerce, Timina entrevistó y dirigió a cientos de personas recién egresadas. Las que crecían rápido no eran las que más sabían. Eran las que hablaban como si ya pertenecieran a la sala. Entre los errores comunes en el primer trabajo, los más caros no son técnicos: son tres frases que se dicen con buena intención y te restan autoridad.

Hay tres frases que hacen exactamente lo contrario. Las tres se dicen con buena intención. Las tres te cuestan.

1. “No sé, lo que tú digas”

Se dice para no incomodar. Lo que comunica es: no tengo criterio, decide por mí.

Tu jefa no te contrató para que le devuelvas la decisión. Te contrató para que le quites decisiones de encima. Cada vez que dices “lo que tú digas”, le añades una.

Qué decir en su lugar:

“Yo iría por la opción B. Es más rápida y el riesgo es bajo. Si prefieres A, lo hago, pero te diría que B.”

Fíjate en la estructura: recomendación, razón corta, apertura. Puedes estar equivocada. No importa. Lo que se recuerda es que tuviste una opinión y la sostuviste con un argumento.

2. “Perdón, una preguntita”

El diminutivo y la disculpa hacen el mismo trabajo: reducirte antes de hablar. Como si hacer una pregunta fuera molestar.

Hacer preguntas es parte del trabajo. Las buenas preguntas son, de hecho, lo que más valora quien dirige: le muestran que estás pensando en el problema, no solo ejecutando.

Qué decir en su lugar:

“Una pregunta: ¿esto es para el cliente final o para uso interno? Cambia cómo lo escribo.”

Sin perdón. Sin -ita. Y con la razón de la pregunta, para que se vea que no es por no haber escuchado, sino por hacerlo bien.

3. “Es que yo pensé que…”

Es la frase de la excusa. Aparece cuando algo salió mal y quieres explicar por qué no fue tu culpa. Nadie está escuchando la explicación. Están escuchando que no te haces cargo.

Qué decir en su lugar:

“Lo entendí mal. Lo corrijo hoy y la próxima vez confirmo por escrito antes de empezar.”

Tres partes: reconocer, resolver, prevenir. Es lo que hace una persona con la que se puede trabajar. Y curiosamente, es lo que hace que la gente confíe más en ti después de un error, no menos.

Por qué esto importa más para nosotras

No es justo, pero es real: a las mujeres jóvenes se les lee inseguridad con más facilidad. Un “perdón” que en otra persona pasa desapercibido, en ti confirma un prejuicio.

No se trata de hablar como otra persona. Se trata de quitar las palabras que piden permiso para existir y dejar las que dicen lo que piensas. Eso ya lo tienes. Solo estorban tres frases.

Ejercicio de una semana

Cada día, al terminar, apunta cuántas veces dijiste alguna de las tres. No te castigues: cuenta. La segunda semana, sustituye una. La tercera, otra. En un mes suenas distinto, y quien te escucha lo nota antes que tú.

Preguntas relacionadas

¿Cuáles son los errores más comunes en el primer trabajo?

Los más frecuentes no son técnicos: devolver decisiones a tu jefa ("lo que tú digas"), pedir permiso para hablar ("perdón, una preguntita") y justificar errores en vez de hacerte cargo ("es que yo pensé"). Los tres se corrigen con práctica.

¿Cómo hablar con más seguridad en el trabajo si soy nueva?

Da tu recomendación con una razón corta, haz preguntas sin disculparte y, cuando te equivoques, di qué corriges y cómo lo evitas. La seguridad se lee en la estructura de lo que dices, no en el volumen.

¿Está mal decir "no sé" en el trabajo?

No. Está mal decirlo sin fecha. "No sé, lo mando hoy a las cinco" es una respuesta ejecutiva.

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